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Abrasiones y picaduras

Abrasiones:

La abrasión es producida al rozarse la piel con algo áspero y rasposo provocando así una herida. También puede producirse este tipo de herida cuando una persona cae al suelo y su propio movimiento desplaza la piel arañándola contra el suelo.


Primeros auxilios en caso de abrasión:

  • Lave bien sus manos.
  • Lave bien la superficie afectada por la abrasión con agua y jabón, pero no restriegue la herida. Quite cualquier suciedad de la zona y deje que el agua del grifo corra sobre esta durante varios minutos. Si la abrasión no se limpia minuciosamente, es posible que se formen cicatrices o que se produzca una infección.
  • Aplique una loción o crema antiséptica.
  • Cubra la zona con un vendaje adhesivo o gasa si la herida se produjo en las manos o los pies, o si puede manchar la ropa. Cambie el vendaje con frecuencia.
  • Revise la zona a diario y manténgala limpia y seca.
  • Evite soplar la superficie afectada por la abrasión, ya que puede propiciar el desarrollo de gérmenes.

Lesiones por picadura: 

Picaduras

 Existe una serie de seres vivos portadores de un aparato picador característico, a través del cual inoculan a sus víctimas un veneno o ponzoña exclusiva. Estas sustancias son mezclas complejas de compuestos tóxicos y digestivos, los cuales son inyectados a través de un aguijón en un punto exclusivo de nuestra superficie corporal. En ocasiones, en caso de ataques masivos, pueden ser decenas o cientos de puntos de inoculación, como por ejemplo la agresión por parte de un panal de abejas o un enjambre de avispas; si bien es cierto que este hecho es inusual. Unas veces dicho aguijón es conservado, y en otras queda dentro de nuestra piel, como veremos más adelante. Afortunadamente, en nuestro país, la incidencia de casos graves por picadura de escorpiones, abejas, avispas, arañas o medusas, es escasa, y si éstos se producen es debido al estado previo del paciente o a que éste se encuentre previamente hipersensibilizado, suponiendo entonces una urgencia vital. Picaduras por insectos: abejas y avispas

Todo el mundo se siente un poco nervioso cuando una abeja o una avispa revolotean a su alrededor. ¿Quién sabe cuáles son sus intenciones? Lo cierto es que sólo atacan cuando se les molesta, se sienten en peligro o intentan defender su panal o colmena. Como todos los himenópteros, estos seres vivos presentan un temible aguijón en el último segmento de su abdomen. Excepto la abeja, el resto de insectos del grupo retienen el aguijón y pueden picar repetidamente. Su veneno, eficaz mecanismo de defensa, puede dar lugar a reacciones alérgicas, aunque puede resultar mortal en individuos hipersensibilidades ante dichas sustancias químicas.


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